La compra de Apple de la plataforma Texture, un servicio de suscripción que por unos 10 dólares da acceso a más de 200 publicaciones, entre ellas National Geographic, Esquire, Rolling Stone, People o Sports Illustrated, hace reflexionar sobre el futuro de la información y el entretenimiento en papel.

La empresa de Cupertino no da puntada sin hilo en la mayoría de los casos, y adquirir esta empresa en su totalidad, trabajadores incluidos, revela ya una gran apuesta a medio y largo plazo por los servicios de suscripción, muy habituales y populares para cualquier tipo de contenido audiovisual como Netflix o Spotify, y que también lo serán para el medio escrito.

Y cuando Apple explora nuevos mercados, los demás tienden a seguir la estela. Sus clientes son muy fieles y si integran apps específicas en sus dispositivos, es muy probable que ese mercado aumente exponencialmente, al menos en Norteamérica, donde la gente está más acostumbrada a pagar por este tipo de servicios desde hace años.

Y nos referimos a medio y largo plazo porque, aunque las suscripciones audiovisuales ya son bastante populares en España, las de prensa y revistas no lo son tanto, quizá porque muchas de las publicaciones importantes no tienen como target a un público mas familiarizado con los dispositivos electrónicos como tabletas u ordenadores, o que su público objetivo se conforma o prefiere las versiones en papel o web de esas publicaciones.

Las suscripciones a prensa y revistas no son nada nuevo y muchas publicaciones en España ya contaban con este tipo de servicio, pero no electrónico, sino con una oferta anual que te enviaban a casa la revista o periódico, en papel, que te interesaban en función de su publicación. Y muchas de ellas con regalos u ofertas con grandes descuentos para beneficio del suscriptor.

La situación económica actual en España es decisiva a la hora de permitir el despegue de estos servicios, hay otras necesidades más apremiantes para muchas personas, pero el modelo de negocio es claro, y a largo plazo aparecerán más plataformas, probablemente englobadas en ofertas de otras empresas como las de telefonía móvil o acceso a internet en casa, igual que ahora nos ofrecen contenido audiovisual, acabarán ofreciendo contenido escrito. De hecho, ya alguna operadora regala varios meses gratis de estas suscripciones de lectura.

A día de hoy hay varias grandes empresas que apuestan fuertemente por la lectura electrónica, aunque básicamente de libros. Amazon y sus servicios para sus dispositivos Kindle o Barnes & Noble que también hizo libros electrónicos, pero que en España se vieron con cuentagotas, son algunas de ellas y con precios realmente competitivos para los lectores más ávidos de alimentar la imaginación.

¿Y qué pasará con el papel? Aunque aún hay defensores a ultranza del romanticismo de la tinta impresa en las ediciones en papel, sobre todo de libros, personalmente creo que su uso acabará desapareciendo drásticamente, y se reservará para ediciones especiales de coleccionismo de libros, cómics o novelas gráficas. De hecho, ya las grandes editoriales del comic mundial, Marvel y DC Comics, ofrecen servicios de suscripción electrónica de sus publicaciones, tanto antiguas como actuales en Estados Unidos.

Todo apunta a que la lectura de usar y tirar será electrónica. Lo cual también será bueno para la naturaleza.

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