Últimamente veo a menudo un anuncio de TV de una conocida marca de ordenadores, tabletas y telefonía móvil, protagonizado por la actriz Hannah Alligood (podéis verla en la serie Better Things, con la fantástica Pamela Adlon).

En este anuncio, la chica va a todas partes con su tableta, haciendo muchas cosas, dando a entender que antes necesitabas un ordenador portátil para estas actividades y ahora puedes reemplazarlo por un dispositivo más cómodo.

Fotografía, tanto captura como edición, escribir texto o editarlo, videoconferencia con los amigos, enviar mail, navegar por internet, todo con una tableta ligera que puedes llevar en la mochila sin problemas de peso ni batería.

Lo cierto es que la pregunta que nos hace el anuncio es bastante interesante. A lo largo de mi carrera como informático me he encontrado con diferentes fans radicales de unas marcas u otras, de ordenadores, de teléfonos móviles o de videoconsolas como si su marca favorita fuera la panacea y las otras indignas de ser utilizadas por nadie.

Poniéndonos técnicos, realmente todos estos dispositivos son un ordenador si nos remitimos a la informática básica. Todo lo que tenga una CPU, memoria RAM, un sistema operativo y dispositivos de entrada y salida, es decir, teclados, ratones, pantallas táctiles y monitores es un ordenador. Más potente o más básico, según estándares de hoy día claro, porque mi teléfono móvil es mil veces mas potente que el primer PC que tuve en 1988.

 

Hasta el ordenador de a bordo del coche es eso, un ordenador que gestiona muchos componentes del vehículo y que podemos controlar con la pantalla integrada. De hecho, los vehículos eléctricos gestionan la mayoría de funciones por ahí, desde encender luces, GPS, abrir la tapa de la toma de carga o abrir el maletero.

Pero me doy cuenta de que a veces no se tiende a pensar esto en el día a día. Tendemos a pensar que, si no es un equipo con determinado sistema operativo, con determinada suite ofimática, o con los programas que utilizamos habitualmente con un teclado y ratón, no entra dentro de esta definición. Y al obviar esto, dejamos de pensar en copias de seguridad, en posibles virus que accedan a nuestros datos, contraseñas o tarjetas de crédito, en la invasión de privacidad de muchas compañías que nos hacen seguimientos para ver nuestros gustos y ofrecernos publicidad en gran cantidad, basada en algoritmos aportados por nuestra navegación o acceso a determinadas redes sociales. Sitios a los que accedemos a diario, no con un PC al uso, sino con estos mini ordenadores que nos facilitan estas actividades de manera cuasi instantánea.

No obstante, no quiero decir que tengamos máquinas peligrosas en nuestras manos, pero sí que debemos tomar algunas medidas por precaución con ellas. La copia de seguridad es importante, sobre todo de fotos y documentos. Las contraseñas de acceso que no sean sencillas, que no siempre sean las mismas para todos los dispositivos o cuentas de correo y cambiarlas de cuando en cuando.

Afortunadamente ya todos los dispositivos ofrecen soluciones seguras para hacer nuestras copias de seguridad en la nube, tanto propia de la marca del dispositivo, como de terceras empresas. Contactos o calendarios de trabajo se sincronizan automáticamente sin mayor problema.

Y, sobre todo, tener activadas medidas de seguridad en caso de pérdida o robo del dispositivo en caso de tener datos importantes. Las grandes compañías hace tiempo que permiten el bloqueo o borrado de los dispositivos remotamente y es de gran utilidad tener configuradas correctamente estas opciones de seguridad. Yo mismo he localizado dispositivos perdidos por el usuario gracias a ellas.

 

 

 

 

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